>> 17 julio, 2006

Las bienales de Literatura del Ateneo de Valencia, organizadas por José Rafael Pocaterra, Enrique Bernardo Núñez y Canta Pirulero, fueron ganadas por escritores venezolanos, a pesar de que hubo una alta participación de escritores provenientes de Argentina, República Dominicana y Cuba.
José Napoleón Oropeza, presidente del Ateneo de Valencia, hizo el esperado anuncio, antes de la clausura del VIII Coloquio Latinoamericano de Literatura que, con gran éxito, fue celebrado en el mismo Ateneo de Valencia.
El Premio Latinoamericano José Rafael Pocaterra, en la sección Poesía, lo ganó Belkys Arredondo Olivo, con su poemario “A ras del vidrio”, de acuerdo al veredicto de los poetas Eugenio Montejo, Edda Armas y Armando Rojas Guardia.
El Premio José Rafael Pocaterra, en la sección Narrativa, fue para Fedosys Santaella, por su libro de cuentos “Postale Subsole”, por decisión del jurado integrado por Alexis Márquez Rodríguez, Israel Centeno y José Rafael Pocaterra.
El Premio Único de la Bienal Latinomericana de Ensayo, Enrique Bernardo Núñez, lo ganó Diego Augusto Rojas por su libro “Mundos de Tinta y Papel, la cultura del libro en la Venezuela Colonial”.
El jurado, integrado por Ricardo Bello, Carlos Pacheco y Antonio López Ortega, acordó mención honorífica para la escritora Gisela Koezak Rovero.
El premio de la Bienal Canta Pirulero, dedicado a literatura infantil, fue para Maen Carolina Puerta, por su libro “Una gambeta y otras historias de Fútbol”, por decisión del Jurado integrado por Carmen Manarino, Gloria Peña Cruz y Mercedes Franco.
Los premios Pocaterra, constan de cinco millones de bolívares y el Canta Pirulero es de tres millones, ambos donados por el gobierno del estado Carabobo.
El premio Enrique Bernardo Núñez, es de cuatro millones de bolívares, dos de los cuales son donados por la hija del escritor, Carmen Elena Núñez de Stein. Éstos premios, serán entregados durante un acto especial programado para el mes de septiembre.
Tras la lectura de las plicas ,para identificar a los autores que enviaron sus trabajos con seudónimos, José Napoleón Oropeza, expresó satisfacción por el alto nivel de calidad de las obras concursantes que mantienen a la bienal , entre las más prestigiosas confrontaciones literarias de América del Sur.


La loca de la estación
El cielo érase una caverna triste de agua
Y con ligera pincelada,
mirando a través del gris cristal,
una mujer alienada de todo sentido…
hallase absorta…
Su mente vaga viajera…
Matices crisobélitos
poblan su rostro de una pasmosa emoción…
Espera y desespera…Espera y desespera…
En medio del humo que forma el tabaco,
un rostro parece dibujar con un suave y enorme esfumino,
mientras sus manos tiemblan…
mientras juega con su destino…
De pronto, un gemido profundo,
aletargado de una máquina de hierro ingresando a la estación
la obligan a estremecerse,
una fiebre, un furor de movimiento la asaltan…
Lagrimeándole los ojos, silbándole los oídos, devora distancias
abriéndose paso…
¡Pero no!…se detiene abruptamente…frena la marcha…gira sobre sus pasos
y comienza a recordar…
Pinceladas grises grabadas en
la historia le dicen ¡no vendrá!… ¡nunca volverá!…
¡Nunca más sus ojos se posarán sobre ese hombre!
porque ese hombre…ese hombre…
¡ha muerto hace tiempo ya!
Regina Noctis...desde el Olimpo y con el corazón...

3 comentarios:

Anónimo lunes, julio 17, 2006  

Amiga...tu viaje recién comienza...
es lindo verte de nuevo escribiendo... Hoy te enfrentas a un nuevo desafío, que te vaya bien.
Me gustó mucho tu poesía...La loca de la estación...me recuerda a alguien que vimos hace un tiempo, también en una estación...y que muy bien pintaste aquí.
Un beso...M

Anónimo lunes, julio 17, 2006  

Yo tuve el gran honor de participar en el bienal como público y puedo agregar que año a año, son más espectaculares.

Un abrazo!

Anónimo lunes, julio 17, 2006  

Recién me suscribí a tu foro. Me gusta escribir también, espero mejorar.

Un abrazo!